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Consejos para la instalación de calderas

La instalación de cualquier tipo de caldera requiere unos conocimientos y un cuidado específicos además de las autorizaciones pertinentes, dada la naturaleza del material, de los combustibles y de la conexión con las redes de agua y de gas.

 

Calderas estancas y calderas de condensación

Las calderas se pueden clasificar por su sistema de combustión. Hasta hace unos años, se empleaban calderas atmosféricas, que tomaban el aire para la combustión directamente de la estancia donde se ubicaban. Este tipo de calderas están ya prohibidas desde el año 2010. Las calderas estancas ya no toman el aire de la estancia en la que se encuentran, sino que hacen la combustión en un compartimento cerrado herméticamente. En función de su eficiencia energética, las calderas también pueden ser de tipo:

  • Convencionales o estándar: la temperatura del agua de retorno es elevada, superior a los 55ºC. Estas calderas están sujetas al cumplimiento de unos mínimos de rendimiento.
  • De baja temperatura: la temperatura del agua de retorno es baja, situándose alrededor de 40ºC – 60ºC y con baja temperatura de humos.
  • De condensación: son las que proporcionan mayor rendimiento, al aprovechar parte del calor de la combustión. Trabaja con temperaturas del agua de retorno de entre los 35 y los 40ºC.

Según el Informe del Mercado de la Calefacción 2017 de la Asociación de Fabricantes de Generadores y Emisores de Calor, la condensación destaca como “la tecnología más eficiente en calefacción” y una de las más comunes en las viviendas nuevas de nuestro país.

Consejos para la instalación de las calderas

Naturalmente, antes de iniciar la instalación deben contarse con todas las autorizaciones pertinentes y garantizar el más estricto cumplimiento de la normativa de seguridad. Además, el instalador debe:

  • Elaborar un presupuesto que tenga en cuenta todos los conceptos, incluyendo -si procede- los gastos de retirada de la caldera antigua, montaje, instalación del tubo de evacuación de humos, etc.
  • Observar con la máxima rigurosidad todo lo contenido en el Real Decreto 1027/2007, de 20 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios.
  • Consultar a fondo la ficha técnica del producto y los consejos de instalación del fabricante.
  • Observar las medidas de seguridad de la caldera, así como del sistema de evacuación de humos y condensados.
  • Conocer las dimensiones y condiciones mínimas de la estancia en la que se puede instalar la caldera, así como la distancia que debería separar la caldera del techo y las paredes.
  • Asegurarse de sellar adecuadamente los entronques del tubo de evacuación de condensados.
  • Trabajar con una temperatura de retorno lo más baja posible.

En Garro disponemos de una amplia gama de calderas, así como de todos los complementos que se pueden necesitar en la instalación, pero lo más importante es el apoyo que damos a nuestros clientes durante todo el proceso para que la instalación sea rápida, segura y eficaz.

En Garro encontrarás todo lo que necesites. ¿Tienes dudas?