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Consejos para acertar con la iluminación

Elegir con cuidado la iluminación de un espacio es imprescindible no solo para potenciar sus elementos decorativos sino, sobre todo, para asegurar la comodidad a las personas que lo habitan.

¿Luz directa o indirecta?

Las zonas de trabajo requieren una iluminación capaz de responder a las necesidades lumínicas de las personas y que garantice su confort visual. Estas zonas suelen necesitar iluminación directa o semidirecta.

La luz directa envía todo el flujo luminoso hacia la zona de trabajo mientras que la semidirecta envía una pequeña parte también hacia el techo. De este modo, se suaviza la dureza de las sombras que podrían generarse con la luz directa. Esto será especialmente importante cuando lo que iluminemos sea un espacio de trabajo.

En el otro extremo, cuando las exigencias visuales sean bajas, se puede usar la iluminación indirecta o semiindirecta, cuya principal ventaja es que a penas provoca sombras ni provoca deslumbramientos, al proyectar la luz hacia el techo.

Entre la luz directa y la indirecta, se encuentra la luz uniforme, con la que los flujos luminosos se proyectan en distintas direcciones, creando un ambiente agradable, de sombras suaves.

Iluminación equilibrada

Como en tantos otros aspectos de la decoración, el equilibrio es una de las claves de éxito de la iluminación. Debemos huir tanto de los excesos como de los defectos.

La iluminación debe estar diseñada en función de los usos que se vayan a dar a los espacios, para conseguir que los elementos lumínicos cumplan su cometido sin resultar molestos, insuficientes o excesivos.

En ese sentido, instalar una única fuente de luz en una habitación no siempre es una buena idea dado que es muy posible que, dentro de la misma sala, tengamos necesidades de iluminación distintas en función de nuestra actividad.

En una sala de estar, por ejemplo, podemos instalar una iluminación de tipo uniforme, para crear ambiente, y combinarla con luminarias más adecuadas para la lectura.

De igual modo, la cocina debería contar con una iluminación específica para la encimera que evite las sombras que pudieran aparecer con la iluminación general.

La iluminación LED

Desde septiembre de 2018, las tradicionales bombillas halógenas ya no se pueden fabricar ni vender, con la única excepción de los excedentes que aún tengan los establecimientos. Ello se debe a la aplicación de los reglamentos UE244/2009 y 1194/2012 que buscan potenciar la eficiencia energética.

La alternativa principal es la iluminación LED dado que su uso puede suponer hasta un 80% de ahorro respecto a las bombillas incandescentes y un 30% respecto a las fluorescentes.

Además, la iluminación LED es lo suficientemente versátil como para resolver necesidades estéticas de todo tipo. Están disponibles en diferentes colores y consiguen una especial eficacia de color en los rojos, naranjas, amarillos, verdes, azules y blancos, según se indica en la Guía de tecnología LED para el alumbrado.

La iluminación de jardines y terrazas

Cuando existan espacios exteriores como jardines o terrazas, es importante no olvidar su correcta iluminación. En este caso, también conseguiremos un gran ahorro energético si optamos por la iluminación LED. Podemos optar, por ejemplo, por proyectores para exteriores, perfectos para iluminar fachadas, aparcamientos, terrazas, jardines

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