Mantenimiento de radiadores: claves para un sistema eficiente y duradero

El sistema de calefacción trabaja durante meses de forma continuada. Sin embargo, en muchas ocasiones no se revisa hasta que aparecen ruidos, pérdidas o una falta evidente de rendimiento. Un mantenimiento periódico de los radiadores es esencial para garantizar una correcta emisión de calor, reducir el consumo energético y prolongar la vida útil de la instalación.

Un radiador en buen estado no solo calienta mejor. También permite que la caldera trabaje en condiciones óptimas, evitando sobreesfuerzos innecesarios.

1. Elimina el aire del circuito

Enciende la calefacción durante unos 15 minutos para que el agua circule y los radiadores se templen. No es necesario que estén muy calientes.

Después, abre el purgador de cada radiador con un destornillador plano o una moneda (girando hacia la izquierda). Coloca un recipiente debajo. Si hay aire, saldrá acompañado de burbujas. Cuando el flujo sea continuo y solo salga agua, vuelve a cerrarlo.

Revisa la presión de la caldera con el sistema frío. Debe situarse dentro de los valores indicados por el fabricante.

2. Reemplaza cualquier purgador que esté defectuoso

Si pierde agua, está obstruido o no permite purgar correctamente, conviene cambiarlo.

  1. Cierra la llave del radiador y el detentor para aislarlo del circuito.
  2. Abre el purgador antiguo para eliminar la presión residual.
  3. Retíralo con una llave inglesa.
  4. Coloca el nuevo asegurándote de que incorpora junta tórica y que la rosca coincide.

Aprieta sin forzar, orienta la válvula hacia una posición cómoda y vuelve a abrir la llave y el detentor. Purga de nuevo el radiador y comprueba la presión general del sistema.

3. Revisa llaves, detentores y purgadores

Cuando hay fugas, mal funcionamiento o deterioro, puede ser necesario sustituir alguno de estos elementos.

  1. Cierra la llave y el detentor.
  2. Afloja las tuercas que conectan el radiador al circuito, sujetando ambas partes para evitar tensiones.
  3. Desmonta el radiador vaciando el agua progresivamente en un recipiente.

En instalaciones monotubo, la desconexión puede realizarse desde un único punto.

4. Renueva las juntas de las tapas

Con el paso del tiempo, estos elementos pueden deteriorarse. Las pérdidas, la corrosión o un mal funcionamiento afectan directamente al comportamiento del radiador.

Si detectas fugas o dificultad para regular el paso del agua, puede ser necesario sustituir la pieza. Un purgador en mal estado, por ejemplo, impide evacuar correctamente el aire y compromete la eficiencia del conjunto.

5. Mantén los radiadores limpios

El polvo reduce la capacidad de transmisión térmica. Limpia periódicamente la superficie y las uniones entre módulos con un paño ligeramente húmedo. Un radiador limpio distribuye mejor el calor y trabaja con mayor eficiencia.

Un mantenimiento preventivo es siempre más económico que una reparación urgente. Revisar periódicamente la instalación permite optimizar el consumo, mejorar el confort térmico y evitar incidencias durante los meses de mayor uso.

En BigMat Garro te asesoramos sobre radiadores, válvulas, purgadores y todos los componentes necesarios para mantener tu sistema de calefacción en perfectas condiciones.

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